El Power Point ha dejado de ser la panacea para las presentaciones

Permitan que les haga llegar este post de Carmine Gallo (orador y autor de ‘Cinco estrellas: Los secretos de la comunicación para obtener de lo bueno a lo grande’),  que puede significar un auténtico cambio en los esfuerzos que hemos venido haciendo hasta la fecha con tal de comunicar mejor nuestras ideas, tanto a nivel empresarial como a nivel de capacitación.

Creo, de entrada, que para la generación de mis hijos va a resultar una sacudida inesperada. Ellos, afectos a los, ahora, 280 caracteres de Twitter y limitadores de vídeos que superen los 2/3 minutos como máximo de visualización, van a tener que empezar a replantearse muchas de sus opiniones grabadas a fuego y sobre piedra. Yo, algunas también. Pero seguro que acabaremos encontrando el punto intermedio ideal dentro de todo este embrollo que vamos a desentrañar a continuación de la mano de Carmine Gallo.

En su carta anual de 2018, el fundador y CEO de Amazon, Jeff Bezos, repitió su regla de que el PowerPoint está prohibido en las reuniones ejecutivas. Con aquello que Bezos lo reemplazó, ofrece una visión aún más valiosa para los empresarios y líderes.»

En su carta, y en una discusión reciente en el Foro sobre Liderazgo en el Centro Bush, Bezos reveló que la «estructura narrativa» es más efectiva que PowerPoint. Según Bezos, los nuevos ejecutivos se enfrentan a un choque cultural en sus primeras reuniones de Amazon. En lugar de leer viñetas en una diapositiva de PowerPoint, todos se sientan en silencio durante unos 30 minutos para leer una «nota de seis páginas que está estructurada narrativamente con oraciones reales, oraciones temáticas, verbos y sustantivos».

Después de que todos hayan terminado de leer, discuten el tema. «Es mucho mejor que la típica presentación de PowerPoint por muchas razones», agregó Bezos.

Bezos reveló que la «estructura narrativa» es más efectiva que PowerPoint

Como estudiante de narrativa en negocios durante los últimos 20 años, puedo decirte exactamente por qué es mucho mejor.

1. Nuestros cerebros están cableados para la narrativa.

La narración podría no haber sido tan crítica para nuestra supervivencia como especie como el alimento, pero se acerca.

Los antropólogos dicen que cuando los humanos obtuvieron el control del fuego, marcó un hito importante en el desarrollo humano. Nuestros antepasados pudieron cocinar, lo cual fue una gran ventaja. Pero también tuvo un segundo beneficio: la gente se sentaba alrededor de fogatas intercambiando historias. Las historias sirvieron de instrucción, advertencia e inspiración.

Recientemente, he hablado con neurocientíficos prominentes cuyos experimentos confirman lo que hemos sabido durante siglos: el cerebro humano está conectado a la historia.

Procesamos nuestro mundo en narrativa, hablamos en narrativa y, lo más importante para el liderazgo, las personas recuerdan y retienen la información de manera más efectiva cuando se presenta en forma de historia, no de viñetas.

2. Las historias son persuasivas.

Aristóteles es el padre de la persuasión. Hace más de 2.000 años, reveló los tres elementos que todos los argumentos persuasivos deben tener para ser eficaces. Llamó a estos elementos «apelaciones». Son:

Ethos, Logos y Pathos

Ethos es carácter y credibilidad. Logos es lógica -un argumento debe apelar a la razón-. Pero el espíritu y los logos son irrelevantes en ausencia de Pathos: emoción.

La emoción no es algo malo. Los movimientos más grandes de la historia fueron provocados por oradores que tenían talento para hacer llamamientos racionales y emocionales: Abraham Lincoln y Martin Luther KingJohn F. Kennedy, que combinó la ciencia y la emoción para inspirar el programa lunar de Estados Unidos.

Los neurocientíficos han descubierto que la emoción es el camino más rápido al cerebro. En otras palabras, si desea que sus ideas se difundan, la historia es el mejor vehículo que tenemos para transferir esa idea a otra persona.

«En realidad soy un gran fanático de las anécdotas en los negocios«, dijo Bezos en el foro de liderazgo mientras explicaba porque lee los correos electrónicos de los clientes y los reenvía al ejecutivo correspondiente. A menudo, dice, las anécdotas de los clientes son más perspicaces que los datos.

Amazon, usa «una tonelada de métricas» para medir el éxito, explicó Bezos. «He notado que cuando las anécdotas y las métricas están en desacuerdo, las anécdotas suelen ser correctas«, señaló. «Es por eso que es tan importante verificar esos datos con tu intuición e instintos, y debes enseñárselo a los ejecutivos y ejecutivos subalternos«.

Bezos entiende claramente que la lógica (datos) debe estar casada con pathos (narrativa) para tener éxito.

3. Los Bullet Points son la forma menos efectiva de compartir ideas.

Escribí un artículo el año pasado titulado «El CEO de Google no usa Bullet Points y tampoco los debería usar usted«. Él todavía no lo hace. Tampoco lo hacen Jeff Bezos, Elon Musk, Richard Branson o la mayoría de los oradores más inspiradores del mundo.

Los Bullet Points no inspiran. Las historias sí lo hacen.

En pocas palabras, el cerebro no está diseñado para retener información que está estructurada como viñetas en una diapositiva. Es bien sabido entre los neurocientíficos que recordamos las cosas mucho mejor cuando vemos imágenes del objeto o tema, que cuando leemos texto en una diapositiva.

Las imágenes son mucho más poderosas que el texto solo. Por eso, si elige usar diapositivas, use más imágenes que palabras y no use viñetas. Siempre.

Durante su discusión en el foro, Bezos dijo que podría haberse pasado todo el evento hablando sobre narrativa. Eso significa que él realmente estudia este tema y le apasiona. Usted también debería hacerlo. Las historias informan, iluminan e inspiran todo lo que los emprendedores se esfuerzan por hacer.

Epílogo

Toca que recapacitemos y, por lo que a mí respecta, creo que voy a comenzar a eliminar muchísimas viñetas y bastante texto de mis presentaciones pero, sobre todo, voy a regresar a explicar las historias que conforman mi experiencia. No se trata tanto de eliminar a Power Point como herramienta de comunicación como de reorientarlo de la manera más eficaz, algo en lo que ya veníamos trabajando hace algún tiempo.

¿Quo Vadis Coaching?

Estamos entrando en el mundo de los absurdos, un mundo en el que ya todo es posible y donde casi nadie se llega a sorprender de casi nada. El pasado sábado 27 de Mayo, La Vanguardia de Barcelona, diario serio donde los hubiere, dedicaba dos páginas de su edición, dentro del apartado Tendencias, a Métodos en busca de mejora personal y laboral.

Yo sé que los formadores o facilitadores, según nos denominan en muchos países Latinoamericanos, debemos exprimirnos el cerebro en busca de conseguir llamar la atención de los que asisten a nuestras capacitaciones. Es más, según parece ser, los responsables de recursos humanos (a ver si algún día dejan de llamarlo así) huyen de la ‘monotonía’ de una formación tradicional a la hora de ejercer sus contrataciones. Se acabó aquello de las clases magistrales, ahora gustan de los talleres, eufemismo que esconde detrás de él la realización de actividades más o menos divertidas. De hecho, si alcanzan a fijarse, muchas de las empresas que nos contratan lo hacen dentro del marco de unas jornadas de reuniones de ventas o de resultados donde, nosotros, los formadores, somos los encargados de distender el ambiente, estamos ya a dos pasos de convertirnos en los clowns de la fiesta/reunión anual de ventas de las compañías.

En cierto modo, puede que tengan algo de razón y seamos pesados en nuestro afán de transmitir los mejores contenidos para el mayor beneficio de la compañía contratante pero, de veras, esto último ya lo supera casi todo.

Encabeza el enunciado del artículo:

LIDERAZGO SOBRE ASCUAS

Caminar por encima de las brasas o cristales, reto extremo en cursos de ‘coaching’

Como apunta el artículo, “apostar por experiencias de impacto para buscar un crecimiento personal y profesional” me resulta una sandez sin paliativos, una auténtica ‘boutade’ fuera de contexto que alguien se habrá sacado de la manga ancha del mago que encierra un montón de soluciones sin sentido en el terreno de la capacitación profesional.

Y lo peor es que les han puesto nombres rimbombantes en inglés, por supuesto: Firewalking (caminar sobre brasas) o Glasswalking (hacerlo sobre cristales, rotos seguro). Y lo han revestido hasta de historia, hablan de cuatro mil años de historia competitiva entre monjes. Por si todo esto fuera poco, hasta han creado una universidad: University of Change (http://www.universityofchange.es) que, por suerte, oferta otras alternativas de conocimiento a la del Firewalking y que conste que no tengo nada que objetar a su oferta formativa y profesional de la que desconozco casi todo excepto esta última propuesta.

Yo seré muy clásico y hasta muy retrógrado, pero habrá de venir alguien a explicarme que conocimiento-sapiencia-información me trasmite joderme los pies dando saltitos sobre unas cuantas brasas que sea de aplicación a mejorar la competitividad de mi empresa. Que lo quieran presentar como superación personal, puedo llegarlo a aceptar, de hecho es un jardín que yo desconozco pero que puede alcanzar a tener su lógica, ahora en capacitación empresarial vamos a intentar ser más serios y si lo que quieren son actividades outdoor de alto riesgo, pues bien,  que se los lleven al Everest, sin oxígeno, sin cordada y sin sherpas, a ver quien es el que llega primero y luego baja, pero que no lo vendan como algo que vaya a aportar una mejora profesional personal o empresarialmente competitiva.

¿Quo Vadis Comercio Español?

Las ventas del comercio caen en Abril

Pide la Confederación Española de Comercio la recuperación de los períodos de rebajas marcados en el calendario y el desarrollo de un plan de choque para la dinamización del sector. Su solicitud es una respuesta desesperada a lo que, eufemísticamente, llaman “para afrontar una temporada de primavera-verano sumamente inestable”. Me resulta bastante patético todo el conjunto: la petición, la calificación y hasta el propio plan de dinamización.

Yo sé que la mayoría, cerca de un 80% de los comerciantes que lean estas líneas, si es que alguien lo llega a hacer, estarán en desacuerdo conmigo, completamente en desacuerdo y un porcentaje –no sé cuál sea- pensaran directamente que el tipo que escribió el post es imbécil. Lo asumo al escribirlo. Como espero que ellos asuman que están dónde han llegado, no por culpa del mercado solamente ni por culpa mía, que no les voy a comprar, ni por sus miles de clientes potenciales que tampoco lo hacen y prefieren elegir otras alternativas.

Miren, yo también soy emprendedor, de hecho lo he sido siempre y de alto riesgo, cosa que muchos de los comerciantes que conozco ni se acercan de lejos. Hay otros expertos que todavía me resultan peores que ellos, los que les animan a emprender, a arriesgarse y a meterse con calzador en auto empleos imposibles e infumables, sin más experiencia que los libros que han leído o sus sensaciones en las tiendas a las que han ido de compras, pero que nunca arriesgaron ni un solo céntimo de su bolsillo en un negocio que no fuera ampliar y presentar su currículo en alguna empresa o en algún organismo público que es más seguro. Estos consultores son lo más parecido que conozco a los escritores de infames libros de autoayuda, eso que dicen frases grandilocuentes como “si otro puede, tú más”, “intentarlo es lo importante” o “sólo fracasan aquellos que no lo intentan”.

Es curioso -lo pueden comprobar cuando quieran- que cuando subes un post a Facebook, los que más likes concitan son aquellos que conllevan frases como las del párrafo anterior acompañadas, a ser posible, de bebés simpáticos y cachorrillos graciosos. Ahora bien, si tú subes un post profesional, con contenido útil que pueda ayudar a otros a mejorar su forma de hacer las cosas, de eso todo el mundo pasará. Mis hijos me explican con gran paciencia por su parte: “tiene demasiado texto, papá, habrías de hacerlo más concentrado, más reducido”. Y resulta que tú estás explicando una parte de tu vida profesional, de tu experiencia como comerciante, para ayudar a otros y se pretende que encierre, que empaquete y que envase una fórmula que te puede hacer salir de la crisis, ganar dinero o mejorar tu posicionamiento, en cuatro jodidas y milagrosas líneas que es lo más que alguien, tal vez un comerciante en muchos apuros, está dispuesto a leer. Eso sí, que venga Papá Estado y nos lo solucione a base de planes de contingencia dinamizadora para que podamos competir con los grandes.

Lo siento señores, nuestro comercio, nuestra oferta negocial, es una puñetera pena en el 80% de los casos –tal vez, muchos de los que se vayan a enfadar conmigo leyendo estas líneas se encuentren dentro de este rango, los que lo hacen bien no lo creo tanto- y no están preparados para hacer frente a las exigencias de un mercado que sabe lo que quiere y cada vez más. Ese 80%, está fuera de mercado y no sólo es que no estén en buenas ubicaciones, que no dispongan de una buena oferta comercial o que no conozcan su negocio, lo cual –esto último- es una obviedad, es que no se han preocupado de la evolución de su negocio durante los diez últimos años, por lo menos.

Y eso no quiere decir que no hayan dedicado tiempo a hacerlo, a pensar en ello, estoy seguro que, bajo su planteamiento, sí que lo habrán hecho pero no ha sido ni la mitad de lo que hubiera sido necesario. Para eso hay que:

  • Estudiar (¿estudiar?, sí eso: leer, aprender, comprender, viajar, comparar, asistir a ferias internacionales, buscar, entender, probar…)
  • Planificar (un buen plan de negocios ayuda aún cuando el negocio lleve años funcionando, es como el cuaderno de bitácora, el mapa, la brújula y las estrellas para los navegantes)
  • Emprender (arriesgarse, sí, capital, dinerito, eso con lo que se afrontan cambios en nuestro local, publicidad, compra de productos, los viajes a ferias internacionales –no de vacaciones, sino de trabajo-, etc.)

Y si todo esto no lo entiende, tranquilos, el mercado se lo hará entender, rapidito…

Acabo con un ejemplo que me duele como cada uno de los fracasos que conozco

Hace por ahí un año y medio, una tienda de una población del Baix Llobregat (Barcelona -España) se puso en traspaso. Hablé con el dueño al que, dos años antes, ya habíamos ayudado a que se pudiera aprovechar de uno de los muchos proyectos que se han ido poniendo en marcha para ayudar a emprendedores y me comunicó sus pretensiones.

Me ocupé en rebajar el vino de sus aspiraciones con agua de la realidad y alcanzamos un acuerdo de traspaso (por si acaso aclaro que, por encontrarse dentro del proyecto de dinamización, nadie le cobraba ninguna intermediación ni a él ni al que se quedara con su negocio). Busqué a dos posibles interesados. El primero declinó la oportunidad por cuanto acababa de encontrar un trabajo fijo y a su esposa no le interesaba. La segunda era otra conocida que estaba trabajando por un miserable salario por horas.

Ella, vamos a llamarle Cristina (no es real como se pueden imaginar), me explicó su situación financiera y la gran ilusión que le hacía este tipo de negocios (ropa deportiva) ya que aseguraba haber trabajado por un tiempo en un negocio similar. Estuvo claro, desde el minuto cero, que no tenía ni idea de lo que hablaba pero, por mi relación profesional con ella, pensamos que sería fácil ayudarla y que no tendía mayores apuros teniendo en cuenta el valor del traspaso negociado y el alquiler del local. Cualquier pequeño beneficio que obtuviera superaría sus expectativas de ingresos en aquel momento.

Para hacerlo corto y no extenderme, le acompañé a una entidad financiera que no puso mucho reparo para concederle un pequeño crédito que ella complementó con una ayuda económica de parte de sus padres. La comunión perfecta: financiación externa y familiar a partes iguales. Pronto supimos que aquella aventura duraría poco. El primer choque lo tuvimos al desatender mis recomendaciones sobre el traspaso. Acabó pagando un 50% más de lo previsto, una auténtica barbaridad teniendo en cuenta la situación del comercio que yo conocía y ella no entendía. Su excusa, los argumentos del vendedor que le traspasaba su negocio, sin tener en cuenta nada de lo que significan los factores en una negociación (engrandecerlo todo para sobrevalorar el precio del objeto de la venta, presionar con ofertas alternativas inexistentes y jugar con las necesidades de la otra parte que tampoco tiene mejor alternativa, entre otras) .

Dicho de otra manera, le acabaron tomando el pelo y no sólo estaba contenta (?) sino que hasta le parecía poco. Un auténtico desastre donde el malo eres tú (consultor/experto en comercio) que ‘te quieres aprovechar de la desgracia‘ de la otra parte (la vendedora), según la visión, en este caso, de la propia Cristina imbuida ya en un más que evidente síndrome de Estocolmo, después de horas de inventariar el producto y cada uno de los componentes del producto traspasado, codo con codo con el vendedor.

El segundo choque, el incumplimiento de la única cláusula que le habíamos impuesto por nuestro esfuerzo. Tenía que pagar una cuota mensual de 24’04 euros por asociarse a la entidad que, sin cobrar nada, había empleado unas horas en todos los trámites, incluido su acompañamiento a la negociación con la entidad financiera. Nada de lo hecho fue suficiente para ella. Cristina había tomado partido por la parte vendedora y los intermediarios ya éramos un estorbo.

A los seis meses, el negocio regentado por Cristina, comenzó a ‘hacer aguas’ por cuanto la otra parte – la vendedora- incumplió su parte del acuerdo y siguió aprovechándose de sus antiguos clientes que formaban parte de la cartera traspasada (no pudimos asesorarla en el contrato a pesar de saber que esta era una posibilidad más que real). Para compensar, pasado un tiempo, decidió abandonar su posicionamiento, por el que había pagado un buen dinero, y amplió/cambió su oferta de material deportivo a moda mujer –nunca se debe hacer (cambiar el posicionamiento de un comercio), para eso más vale cerrar y abrir de nuevo-. Como era previsible, pocos meses después de ese cambio, la tienda ya está en traspaso y no va recuperar nunca ni la mitad de la inversión que pagó por ella, lo cual le habrá reportado cargarse con un endeudamiento que sólo ha agravado sus circunstancias personales y que, de haberse hecho bien como estaba planificado, le hubiera permitido vivir con normalidad, no diré ganar dinero, pero si obtener un salario digno y justo por su esfuerzo, además de amortizar la inversión.

Cristina ha pasado a formar parte de la legión de comerciantes que van a culpar a todo su entorno de su fracaso personal y profesional y del que sólo ella es responsable. Será, sin duda, de las que pensará que un plan de dinamización comercial es imprescindible para recuperar el pulso a su negocio, cuando ella fue quien tomó la decisión de no pagar 24’04€ para poder seguir recibiendo asesoramiento gratuito porque era un gastos superfluo; “tal vez dentro de unos meses…” me dijo para justificar su incumplimiento. También será de las que siempre hablará mal de sus clientes por preferir hacer sus compras en comercios profesionales con un surtido adecuado, con conocimiento y con facilidades, antes que con ella que no tenía ni idea de donde se metía, algo que hubiera podido suplir sólo escuchando pero, ya se sabe, la etimología de la acepción ‘escuchar‘ nos remite a ‘obedecer‘ y como todos sabemos más que los demás ¿para qué vamos a escuchar, si hacerlo equivale a hacer otra cosa distinta a la que queremos, aunque no sepamos de que va lo que hacemos?. Y, sino, siempre habrá alguien (listo el/ella) que nos dirá lo que queremos oír y con eso ya nos basta.

Señores de la Confederación Española de Comercio, no dudando de sus buenas intenciones, ese no es el camino. Impongan la necesidad de aprender entre sus bases y no esquilmemos más a los españoles/europeos (la mayor parte de los fondos de subvenciones para dinamización del comercio vienen de esa CE) para sostener/mantener a comercios superfluos y a comerciantes poco competentes (tratando de ser muy suave).

El comercio necesita comerciantes competentes y los clientes comercios competitivos. ¡Pongámonos a la tarea!  

Liderazgo, sí o sí pero con criterio corporativo

Aunque las empresas están gastando miles de millones de dólares anualmente en el desarrollo del liderazgo y la gestión del talento, sorprendentemente pocos están viendo resultados significativos.

Esta afirmación no es gratuita y la podemos encontrar en las páginas de la web de Boston Consulting Group (BCG), una, si no la más, prestigiosa consultora internacional. La pregunta puñetera es ¿Por qué las empresas, a pesar de estarse gastando miles de millones de dólares anualmente en el desarrollo del liderazgo y la gestión del talento,  no están viendo resultados significativos?¿Dónde radica el origen del problema?

Desde mi perspectiva, que no trata de pontificar en absoluto y que sólo recoge el parecer de las experiencias, bastante, muchas diría, vividas en primera personas, como gerente, como consultor y como formador, el problema radica, de entrada y no limitativo para nada, sólo indicativo, reside en la falta de humildad de los dirigentes que se sientan en la cúspide de la dichosa pirámide mal dibujada. Me explico.

En todas las acciones a las que venimos asistiendo y colaborando, los participantes vienen a recibir una información que luego no les va a ser posible aplicar. Unos, porque no creen en el cambio, son fundamentalmente cerriles (RAE adj. Dicho de una persona: Que se obstina en una actitud o parecer, sin admitir trato ni razonamiento) en su concepción empresarial y se aferran a un clasicismo que les asegura una zona de confort conocida que les permitirá mantenerse el máximo de tiempo posible; y otros porque saben y conocen el proceder de sus superiores, igualmente cerriles que los anteriores mencionados. Y no tratan estas líneas de resultar ofensivas con este término muchas veces utilizado de manera despectiva, antes al contrario descriptivas con la esencia de un comportamiento muy extendido, como podemos ver no sólo en España y/o Latinoamérica.

¿Qué solución hay contra esto? No hay muchas pero son muy lógicas.

  1. Dejar de gastar dinero en el desarrollo del liderazgo y la gestión del talento  
  2. Que parte del dinero que se vaya a invertir en el desarrollo del liderazgo, sea en los que se sientan en el vértice superior de la pirámide, con una actitud OPEN MIND, voluntaria o impuesta.
  3. Que se empiecen a implementar Programas de Cambio Efectivo (PCE’s) en las compañías y parte de la inversión prevista se derive hacia ellos en primer lugar, antes de querer abarcar programas de liderazgo, utilísimos y muy necesarios siempre y cuando luego puedan verse aplicados y el personal esté convencido y motivado de y por su uso.

A partir de aquí tal vez, y sólo tal vez, las empresas y organizaciones comiencen a confiar de nuevo en las capacitaciones de Liderazgo y en las de Gestión del Talento entre sus cuadros. Nosotros, en Genial Consulting Group (GCG), apostamos por ello.

Lo que nos enseña Edmund Phelps

 

Para todos aquellos que vengan siguiendo las opiniones y pensamientos de Edmund Phelps, premio Nobel de Economía 2006, he recogido unas frases de la entrevista que le hacen en el diario La Vanguardia de Barcelona a este catedrático de Política Económica en la Universidad de Columbia, el pasado sábado 27 de de Mayo de 2017. Son para tratar de profundizar en cada una de ellas y reflexionar con mucha calma. Vamos con la primera.

Todo dirigismo económico y planificación centralizada de los empeños humanos desembocará ¡siempre! en el fracaso, porque el individuo necesita un margen para actuar, intentar cosas, equivocarse, arriesgar, innovar, producir algo distinto… En definitiva, para imaginar y crear. Y si esto se coarta, ¡todo se estancará y se pudrirá!

Cierto es que esta respuesta lo era a una afirmación del periodista que le entrevistaba sobre el fracaso soviético, pero el lo generalizó y lo hizo extensivo a cualquier tipo de organización, tuviera el tamaño que tuviera. Da lo mismo que estemos hablando de un estado como de una empresa. Las empresas y organizaciones de cualquier tipo que se empeñen en planificar y dirigir hasta el último extremo de su desarrollo tienden a su autodestrucción por putrefacción.

El único filtro natural que tienen las aguas de las que beben la supervivencia de las organizaciones lo constituyen sus propios empleados, el factor humano tantas veces denostado y casi siempre obviado hasta el punto de convertirlo en un ‘recurso’ como otro cualquiera. A ellos les corresponde purificar esas aguas para que la empresa se mantenga viva y duradera.

Desde hace dos o tres generaciones estamos educando a la gente para que busque el empleo mejor  pagado. Y no para explorar lo desconocido, arriesgarse a perder todo, experimentar, innovar, probar, crear

A mayor abundamiento, en España, les educamos para que  opositen para trabajar en la Administración Pública, en entidades monolíticas tales como financieras, eléctricas, gasistas, de comunicaciones o se queden en las universidades impartiendo formación teórica, cualquiera que les garantice una economía ni que sea moderada, pero siempre largoplacista. Y, por si fuera poco, a los que no alcanzan su objetivo los etiquetamos de perdedores; por el contrario, los que sí han logrado esos, vamos a llamarles limitados, objetivos, son los grandes triunfadores de nuestra caduca sociedad.

Nuestra hipócrita sociedad cristiano-catolicista, al final, basa el éxito de sus integrantes en la obtención de bienes materiales por encima de los intelectuales o de su desarrollo personal. Mientras, el mundo se mueve y avanza gracias a los que desafían estas máximas y la misma sociedad, entonces, los tilda de aprovechados, afortunados, capitalistas y explotadores (ver los ejemplos de Bill Gates, Amancio Ortega, etc., sin ir más lejos). Para hacérselo mirar..

Esta es mi receta: que las escuelas fomenten la innovación, que cortemos todo tentáculo del poder que entorpezca la competencia…¡y que leamos a todos los grandes!

Por la lectura alcanzaremos el conocimiento, empezando en las escuelas donde no se enseña economía, innovación, valores, empresa, emprendimiento… ni nada que ayude al individuo a discernir por sí sólo, inculcando nada más lo que nos da la lógica (ciencias) y lo que nos permita la memoria (letras). Nuestros maestros, acceden a sus puestos después de haber superado una licenciatura generalista de Magisterio, en bastantes casos probablemente incluyan en su currículo una licenciatura de especialización en matemáticas, física y química, literatura, historia, etc… ¿para cuándo la de Economía, la de Administración de Empresas o la experiencia de los propios emprendedores, repartidos a partes iguales entre los que alcanzaron su sueño y quienes no lo alcanzaron o lo perdieron?

 

 

El EGO -Irnos antes de que nos echen

Cambiar antes de que nos obliguen

  • Las costumbres nos permiten establecer límites para nuestras elecciones
    • Nos permite evitar tomar riesgos innecesarios (?)
  • Las costumbres hacen que seamos predecibles ante los demás
    • Los compañeros saben como vamos a responder y eso facilita la relación y la tarea
  • Los líderes eficaces no se aferran a un entorno conocido.
  • Los líderes eficaces buscan indicaciones, pistas, etc. para descubrir como será el entorno mañana
  • Los líderes eficaces no son esclavos de su ego, sólo más responsables de su función dentro de la organización
  • Los líderes eficaces son humildes profesionalmente

No aferrarse a un entorno conocido

  • Hacer las cosas como las hicimos ayer o como las hacemos hoy sólo garantiza, y no siempre, los mismos resultados que estamos obteniendo hoy mismo
  • Los dos pecados cardinales  del  mundo  empresarial,  la arrogancia y la resistencia al cambio

Descubrir cómo será el entorno mañana

  • Es tentador ver el mercado actual e imaginar el de mañana tal y como fue en el pasado
  • Poner en duda todos los planteamientos actuales
  • Imaginar hipótesis
  • Analizar, analizar y analizar

Mayor responsabilidad dentro de la organización.

  • El conjunto de habilidades que conforma nuestro perfil profesional pierde valor cada día
  • Tenemos una doble responsabilidad:
    • Personal: o somos capaces de mantenernos al día, actualizados, formados y por delante de los acontecimientos o dejamos paso a otro que lo esté
    • Profesional: debemos crear un clima en el que se valore a las personas por su capacidad de aprender cada día, adquirir nuevas responsabilidades y adquirir nuevas habilidades de forma que sean capaces de estar reinventando su trabajo diariamente

Humildad profesional

En los últimos seis/doce meses…

  • ¿Cuánto ha cambiado usted su trabajo?
  • ¿Cuáles han sido las iniciativas más novedosas que ha emprendido?
  • ¿Qué proyectos nuevos ha iniciado?
  • ¿Qué medidas innovadoras ha tomado para impulsar la eficiencia, el servicio a los clientes, la calidad o las ventas?
  • ¿Qué capacidades ha aprendido e incorporado para mejorar las cosas?
  • ¿En qué ha admitido haberse equivocado?

Nadie le está viendo ni escuchando, está usted sólo frente a su pantalla. Sincérese con usted mismo, analice, escudriñe, acepte y… ACTÚE

Cambiar antes de que nos obliguen. Resumen

  • Repasar el día de hoy y analizar el entorno del mañana
  • Desafiar los juicios previos
  • Cuidarse de la miopía competitiva
  • Preparar el cambio para crecer

 

#liderandoelcambio

Aterriza tu sueño

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En BBVA, tratan de acompañar al emprendedor como al empresario en su nueva ‘aventura’ empresarial y créanme si les digo que eso va a resultar una verdadera aventura, como he querido resaltar en el entrecomillado anterior, y no las del Indiana Jones ese.

Supongo que ellos, como el resto de entidades financieras del país dentro de sus estrategias por recuperar cuota de mercado tras la debacle a la que nos condujeron con sus excesos, tratan de facilitar el trabajo a sus futuros/actuales clientes a la par que posicionar su imagen amigable como ‘compañeros de viaje’. Nada que objetar a todo aquello que sirva para sumar y si conviene, como es el caso ahora, difundir sus esfuerzos (http://www.bbvacontuempresa.es/), pero sin regalarles nada y fiscalizando hasta la última coma de cuanto nos vayan a decir.

En el artículo que he tomado prestado de ellos y que iré acotando y comentando (en granatosa), nos exponen un buen recetario para comenzar a plantearse la inversión necesaria para el arranque de cualquier negocio, vamos con ello.

“Todo proyecto empresarial necesita un plan de negocio y una de las partes más importantes de este tiene que ver con el capital inicial que necesitas. Tener muy claro desde el principio cuánto dinero requieres para ponerte a funcionar te ayudará de muchas maneras.

Has tenido esa idea estupenda que se va a convertir en un maravilloso negocio. Tras la emoción inicial, toca ‘bajar a tierra’ el proyecto y comenzar a ponerle números a todas esas cosas que quieres hacer, es decir, calcular el capital inicial que necesitas para montar tu empresa. ¿Por qué?

En primer lugar, porque cuanto antes sepas –de la manera más aproximada posible- cuánto dinero necesitas, mejor podrás decidir qué financiación necesitas o te conviene. No es lo mismo emprender una búsqueda 5.000 euros que una de 20.000, ¿verdad? Además, en el momento en que conozcas el coste de tu idea, podrás comenzar a calcular si es o no rentable y cuándo podrás hablar del retorno de la inversión o de beneficios contantes y sonantes.

Así que, con estos objetivos en mente, vamos a enumerar los principales gastos que tienes que tener en cuenta a la hora de emprender un negocio.

Hasta aquí todo muy bien y muy cierto pero ¡Ojo! El papel lo soporta todo, absolutamente todo, y un plan de negocio no sirve para nada sino es real tirando a pesimista, y bastante. De los japoneses aprendí a rebajar cualquier expectativa de ventas hasta que me diera pérdidas sobre el papel, para luego revisar los gastos, reducir sus expectativas y equilibrar el presupuesto. Algo que me resultó muy útil y así lo explico para beneficio de todos los que comienzan.

 

Gastos administrativos

Estos gastos pueden variar bastante dependiendo del tipo de sociedad que vayas a constituir. Por ejemplo, una Sociedad Limitada requiere un capital mínimo de 3.000 euros mientras que una Sociedad Anónima requiere 60.000 euros – aunque aquí existen muchos matices, porque no todo el dinero tiene por qué estar depositado en el banco-. De cualquier forma, este gasto también puede ser considerado una inversión, ya que el dinero puede ser utilizado para sufragar adquisición de muebles, equipos informáticos, etcétera.

Además, a la hora de crear una empresa hay que sortear toda una serie de trámites burocráticos y algunos de ellos pueden llegar a ser bastante costosos, como las tasas notariales, los impuestos y tasas locales o autonómicas… Asegúrate de tener muy claros cuáles son estos trámites antes de plantearte el siguiente paso.

Aquí hay muchas opciones, desde la constitución de sociedades cooperativas, cada vez más en auge y muy interesantes para muchos supuestos con ventajas importantes posteriormente, hasta la compra directamente de una nueva sociedad ya constituida, como si se tratara de un producto llaves en mano con todas las garantías (En España, www.ventadesociedades.info , www.ventasociedadesurgentes.com, www.sbmsociedades.com, entre otras ) Consulta con tu gestor o con tu abogado antes de decidir y, sobre todo, de gastar innecesariamente. Pensar que una sociedad limitada la tienes disponible y registrada en menos de 24 horas por muy poca diferencia de precio, eso sí, el nombre de la sociedad tal vez no sea el que más te vaya a gustar pero luego lo puedes resolver con la marca que utilices e, incluso, cambiarlo más adelante.

 

Gastos propios del desarrollo de la idea

Como a la hora de emprender no se trata de lanzarnos a una piscina, sino de conocer en cada momento en qué punto estamos, antes de iniciar nuestro negocio existen una serie de tareas que necesitamos sacara adelante. Y esas tareas suelen acarrear costes.

Por ejemplo, es imprescindible elaborar un estudio de mercado durante las primeras fases de nuestro proyecto empresarial. ¿Existe demanda de nuestro producto o servicio? ¿Qué público objetivo tengo? ¿A cuánto tendría que cobrar mis servicios para ser competitivo y rentable? Todas estas y muchas más preguntas son las que persigues responder con un estudio de mercado; ya lo hagas tú o lo encargues a una empresa especializada, esta investigación lleva tiempo y dinero.

Obviamente, lo tienes que hacer tu o eso es lo que yo vengo aconsejando siempre a todos los emprendedores, otra cosa sea ya con negocios en funcionamiento en el que, el día a día, no te da muchas opciones. En este caso, no tendrás coste y sí mucho aprendizaje de primera mano, imprescindible para la hora de la puesta en marcha

 

Por otro lado, hay un cálculo que muchos emprendedores suelen obviar y que, sin embargo, puede ser decisivo a la hora de saber si el proyecto es o no viable: ¿cuánto dinero necesitas para vivir durante los primeros meses o años, antes de que tu idea arranque y comiencen a entrar los fondos? Haz el cálculo y añádelo a tus gastos.

Gastos de la puesta en marcha del negocio

Lo que se denomina el capital de inversión es el dinero que necesitas para, una vez que tienes claro el proyecto, hacerlo realidad. Aquí entran en juego multitud de factores que podemos dividir en fijos y variables, por ejemplo:

  • Alquiler o compra del local.
  • Creación de inventario.
  • Equipamiento como mobiliario, equipos informáticos…
  • Servicios como la luz, el agua, el gas…

Es muy difícil acotar este tipo de gastos, ya que dependen enormemente del negocio que se vaya a crear. No obstante, formarán el grueso del capital que necesitas para hacer tu idea realidad.

En este capítulo también podemos incluir el presupuesto del cash flow o flujo de caja.

Gastos de personal

Si necesitamos crear un equipo de trabajo para poner en marcha nuestro negocio, también tendremos que calcular el coste de incorporarlos a nuestra empresa, así como el de mantenerlos durante el tiempo que estén contratados.

Precisamente por este motivo, es importante que todos estos cálculos que hemos mencionado tengan como marco temporal, como mínimo, un año. Eso te ayudará a ver tus cuentas con perspectiva y a desarrollar un proyecto empresarial mucho más acorde con la realidad.”

Hay una cosa que, como casi todos los que conozco olvidan u obvian comentar y que, por lo menos a mi criterio, es básico establecer: ¿Cuántos clientes necesitas y que gasto/compra medio/a deben de realizar en tu negocio, sea diaria, semanal o mensualmente, para poder pagar todos los gastos y recuperar la inversión?
Es decir, si decides montar un bar y tienes unos gastos mensuales que sólo puedes sufragar a partir de cincuenta clientes diarios a un promedio de cinco euros por cada uno de ellos de promedio, ves con cuidado si visitando otros bares/cafeterías de la zona compruebas que el flujo de clientes no supera los treinta y sólo dejan el importe de una cerveza o de un café sobre la mesa/mostrador. No cuentes con que vayas a comerte una parte tan importante del pastel dejando a tu competencia sin postre. Eso no funciona así.

Y una última que va en contra de las políticas de muchas entidades financieras:

Si necesitas una financiación de veinticinco mil euros y el banco sólo te ofrece quince mil, procura no aceptarla. Sigue buscando a otro que confíe en ti y te ofrezca el total que le solicitas. Si hiciste bien los números, necesitas esa cantidad y no menos por lo que, con total seguridad, en algún momento tu flujo de caja te va a dar un disgusto y tendrás que correr, no vale la pena arriesgarse en tanto no se tienen todas las opciones cubiertas o, por lo menos, más de un Plan B ya previsto.

 

Te dejo, si te interesa, la opción de que nos escribas y te remitiremos una Hoja de Cálculo bastante completa con la que podrás elaborar, a nivel de números, un sencillo

Plan de Negocio

Pasión vs Mediocridad

Esto del ‘brillo de los ojos’ me lo enseñó -espero que lo recuerde- un buen amigo, Paco Pastor, que me permitió identificar la actitud de las personas a través de ese brillo inigualable.

Haz sólo aquello que te permita iluminar tu mirada, siempre que puedas.

Cuando hablo de personas mediocres, no estoy faltando al respeto a nadie, simplemente me acojo a la RAE y distingo entre a quienes les brillan los ojos y a quienes no. Quienes hacen las cosas por necesidad, obligación o profesionalidad y quienes lo hacen por auténtica devoción.

Ayer mismo (30 de Marzo de 2017) en la Contra de La Vanguardia de Barcelona, Martin Pérez, representante artístico, afirmaba con gran clarividencia:”¡La pasión! Eso importa en un artista, no su virtuosismo“.

¡La Pasión! Esa gran desconocida. Que un pianista, que vive de dar conciertos en los mejores escenarios del mundo, sabe tocar el piano ya nadie lo duda. Que sea capaz de transmitirnos sentimientos y que la piel se nos torne ‘de gallina” eso… es otro cantar.

Cabe su aplicación a cualquier ocupación, trabajo u oficio, con responsabilidades o no sobre terceros. Desdichado aquel que pasa por esta vida sin que nada le haga brillar sus ojos porque el será pobre de verdad.